Conducir no es únicamente aprender en una autoescuela una serie de técnicas que nos ayuden a conseguir el desplazamiento de nuestro coche sin incidentes. Con el paso del tiempo al volante, vamos viendo que existen pequeños gestos, acciones diarias, etc., que se han de ir perfeccionando, que cada vehículo cuenta con algunas particularidades que hacen que debamos reaprender conceptos que ya dábamos por sentados, etc.

En este artículo vamos a hablar sobre algo que puede sonar a lógico y conocido por todos como es el cambiar de marcha, una acción que en realidad deberá llevarse a cabo de un modo ligeramente distinto según del momento del trayecto en el cual hablemos así como de la tipología de coche que estemos conduciendo. Si te interesa saber como llevar a cabo los cambios de marcha de la forma más óptima y por ende alargando la vida útil de tu coche sigue leyendo este artículo pues daremos respuesta a estas y otras preguntas.

Cambio de marchas en el momento del arranque

Al iniciar cualquier trayecto nos encontramos con nuestro vehículo estacionado y esperando salir de ese punto muerto para iniciar la marcha. En este es en uno de los pocos momentos donde vamos a engranar la primera marcha del vehículo, una marcha con un recorrido muy reducido pero capaz de transmitir una gran potencia. Si queremos hacerlo de un modo correcto lo que habrá que hacer es engranar la primera marcha e ir acelerando de un modo progresivo, se estima que el tiempo en el cual se ha de mantener dicha marcha es de aproximadamente dos segundos antes de pasar a segunda.

Cambio de marchas automático

Hablar de cambio de marchas y vehículos automáticos también puede llegar a sonar extraño, pues en definitiva son vehículos concebidos para que tengan el conocimiento suficiente de las necesidades del vehículo en cuanto a este aspecto se refiere. Lo cierto es que los coches automáticos consiguen gestionar el engranaje de las diferentes marchas de un modo óptimo y pensando en un ahorro del combustible, pero más allá de este aspecto hemos de tener en mente que no siempre realizarán lo que como conductores necesitemos en ese momento.

Los coches automáticos con levas permiten resolver cualquier “incoherencia” entre lo que el coche realiza y el conductor necesita (como puede ser en un momento de adelantamiento) pero para los que no dispongan de levas, existen otras opciones. Una de las mejores formas para aumentar marcha en un coche automático es dejar el freno con el fin de reducir levemente las revoluciones del vehículo y acto seguido pisar con fuerza lo cual el vehículo interpretará como la necesidad de subir de marcha.

Cambio de marchas en coches diésel

Los vehículos que funcionan con diésel o gasolina funcionan de un modo muy similar a la hora de cambiar de marcha, si bien los rangos entre los cuales pueden moverse una marcha hablando de revoluciones, son distintas en ambos casos.

En el caso de los coches con motorización diésel deberemos cambiar de marcha cuando las revoluciones se encuentren en el abanico de entre 1.500 y 2.000 revoluciones. Esto sobretodo para quienes vengan de un coche gasolina puede parecer pronto pero lo cierto es que podremos comprobar con el paso del tiempo que el sonido del motor ya nos va indicando esta necesidad.

Cambio de marchas en coches gasolina

Los coches gasolina disponen de un abanico de revoluciones en los cuales cambiar de marcha que son igual de amplios que el de los coches diésel pero se inician algo más arriba. Concretamente se estima que el coche gasolina ha de cambiar de marcha cuando se encuentra rodando entre 2.000 y 2.500 revoluciones por minuto. Además al hablar de motores más silenciosos y si venimos de coches diésel, es probable que realicemos cambios antes por nuestro conocimiento previo pero en realidad estaremos “ahogando” al coche a largo plazo.

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Cambio de marchas en proceso de desaceleración

Cuando nuestro vehículo se encuentra en una reducción de la marcha y por ende estamos perdiendo velocidad deberemos tener en mente los datos anteriores de coches con motorización diésel y gasolina pero en este caso a la inversa. Cuando los coches van perdiendo velocidad llega un momento en que mantener la marcha actual significa “ahogar” el coche y por ello debemos bajar una marcha con el fin de que ruede a un nivel de revoluciones óptimo como puede ser unas 1.200 o 1.300 revoluciones en los diésel y 1.700 o 1.800 revoluciones en los motores gasolina. Es por ello que cuando veamos que nuestras revoluciones superen a la baja esas cifras deberemos rebajar una marcha.

Cambio de marchas en proceso de aceleración

Cuando estamos acelerando por ejemplo para realizar un adelantamiento, entrar en una redonda con alto tránsito, etc., puede ser interesante revolucionar algo más de lo indicado anteriormente el coche con el fin de aprovechar al máximo esa potencia que las marchas cortas pueden aportar y conseguir una aceleración mayor. Es por ello que en estos casos los límites que hemos comentado anteriormente pueden verse ampliados en aproximadamente un 10% con el fin de, de forma temporal, exprimir más esas marchas.

Cómo reducir las marchas de un coche: Utilización del freno motor

El freno motor es un gran aliado que no todo el mundo tiene en cuenta y sobretodo en lo referente a evitar un sobrecalentamiento de los frenos y la reducción del consumo de combustible. Si en una pendiente queremos controlar la velocidad del coche para evitar que se acelere de forma exagerada  y queremos evitar estar todo el tiempo con el pedal de freno, una opción es permitir que el freno motor ayude a retener esa velocidad. Para ello pondremos una marcha inferior a la que circulábamos y veremos como el motor se revoluciona pero a la vez va reteniendo el coche.

Ventajas del freno motor

Nos permitirá como decíamos, reducir consumo de combustible pues en su uso comúnmente nos encontraremos con un consumo de 0 litros a los 100 kilómetros así como evitar el desgaste y calentamiento excesivo del freno.

Beneficios de cambiar de marcha en el momento adecuado

Cambiar de marcha cuando toca permite que el coche trabaje de un modo más ágil y confortable, los componentes sufren menos y el consumo se reduce. Sin duda es una apuesta por la eficiencia y el cuidado del vehículo.

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