Aunque no haya fecha fija para su puesta en marcha, el proyecto de autovías de pago en España estará preparado en los próximos meses. Muchos conductores creían que no se produciría esta medida pero con el paso de los meses ha ido tomando fuerza.

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Desde el Gobierno se confirma que es una exigencia emanada de Europa que obliga a establecer fórmulas para mantener la seguridad en las carreteras. Por ello, los cambios van más allá y se centran en criterios de electrificación, digitalización y sostenibilidad.

Medidas adoptadas por la Unión Europea

España está en la antesala para la puesta en marcha de un nuevo sistema de peajes en sus vías de alta capacidad. Una iniciativa que se realiza de la mano de la Unión Europea y que acercará a España a lo que ocurre en otros países del entorno común.
Esta modificación fue pactada desde el Ejecutivo con la UE a cambio de recibir 70 millones de euros en fondos, ya que en la mayoría de países de la unión se aplican diversos sistemas para el cobro por el uso de estas vías de alta capacidad, plasmándose todos estos cambios en la futura Ley de Movilidad Sostenible.

El Gobierno central lanzó la propuesta de pago por uso en todas las carreteras para 2024. Aunque posteriormente aclaró que los peajes en las autovías se realizarían cuando la recuperación económica sea una realidad.

Vehículos implicados

El objetivo de los futuros nuevos peajes es descongestionar las vías gratuitas desplazando el tráfico a otras que puedan absorber un mayor volumen, consiguiendo reducir tanto la contaminación como la accidentabilidad.
De momento, estos peajes van a afectar únicamente a los vehículos pesados, aunque el peaje ya en marcha también se aplica a turismos.

Modelo de pago

Se propondrá un modelo de pago consensuado con el sector. Las posibilidades son dos, o una combinación de ambas: una tarifa plana, lo que se conoce popularmente como viñeta o un pago por uso literal, de modo que se abone una cantidad por kilómetro recorrido.

La propuesta exige la instalación de pórticos de reconocimiento de vehículos, los turismos y furgonetas ligeras deberían abonar entre 0,024 y 0,043 euros por kilómetro. Los vehículos pesados, 0,13 céntimos. El estado conseguiría recaudar de forma anual entre los 9.300 y 14.200 millones de euros.

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Las cinco carreteras españolas en las que habrá que pagar peaje

El sistema de cobro en las autovías lo estrenó en enero de este año la Diputación Foral de Gipuzkoa, que instaló un sistema de pago en la A-636 entre las localidades de Bergara y Beasain.

En un tramo de 15,5 kilómetros, los vehículos ligeros y los coches pagan 2,53 euros, mientras que el coste para los camiones es de 4,11 euros y 5,15 euros (para los de más de 12 toneladas). Es decir, entre 16 y 33 céntimos por kilómetro.

Las Juntas Generales de Bizkaia también han aprobado la implantación de peajes en 101 kilómetros de su red viaria, repartidos en cinco carreteras. El objetivo es que el pago esté en marcha en todas ellas antes de que termine 2023.

Diferencias entre autovías y autopistas en España

Este tipo de vías son muy parecidas pero no son iguales.

Autovías

Las autovías en España siguen con su conceptualización actual en base a la ley de carreteras de 1988, luego de la modificación de la ley de 1974. La implementación de las autovías se efectuó para tener de dos carriles por sentido. Además, disponen de zonas de descanso y en algunos casos áreas de servicios o infantiles.

Autopista

Una autopista es una carretera que dispone de 4 o más carriles en su totalidad y dispone de sentidos de circulación divididos. Además, tiene control total de los accesos pudiéndose conducir a grandes velocidades.

Una autopista es en realidad una carretera especialmente creada y realizada para el tráfico del motorizado.

Otras carreteras

La AP-68 que va de Zaragoza a Bilbao, una de las más caras, también subirá de precio, aunque todavía las autoridades no han concretado el porcentaje de subida que sufrirá dicha autopista. En el caso de Cataluña solo cuenta con cuatro tramos con peajes (la autopista de Montserrat, los Túneles de Vallvidrera, los Túneles del Garraf y el Túnel del Cadí) ajustando en mayor medida al IPC.

Además, existen otros tramos en la zona norte del país que también sufrirán una subida en sus precios, como es el caso de la AP-66 que une Campomanes y la Magdalena, así como la AP-6, entre Madrid y Castilla León. Ambas autopistas ajustarán el coste de sus peajes ante la subida del IPC, algo bastante habitual en este tipo de vías.

Finalmente, las primeras autovías del Estado en pasar a ser de pago, las pertenecientes a Guipúzcoa, también subirán sus precios por debajo del IPC. La subida se hará efectiva en enero de 2023 y se espera que ronde entre el 2,25% y el 3,5%.

La OCU pone en marcha una campaña contra las autovías de pago

La Asociación Española de la Carretera (AEC), que ya elaboró una hoja de ruta en 2012 para la implantación del pago por uso que debería aplicarse a las vías de gran capacidad y a las carreteras convencionales paralelas, para evitar el peligroso efecto rodeo.

El primer método se utiliza en varios países europeos como es el caso de Suiza, Países Bajos o Luxemburgo y consiste en comprar una pegatina que se coloca en el parabrisas. Su presencia acredita al conductor del vehículo para circular por las vías donde se exija el pago por uso.

Cualquier sistema que contemple de manera exclusiva las vías de gran capacidad o unas determinadas carreteras supondrá inevitablemente una redistribución del tráfico hacia vías de menor nivel, con consecuencias en el deterioro del estado de conservación, la seguridad vial y la congestión.

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