La transición hacia la movilidad sostenible y eléctrica es prácticamente una realidad, se está dando ya, aunque aún quedan varios años para que esta se pueda ver instalada en la sociedad. Para ello, los vehículos eléctricos tienen el papel más importante en esta transición ya que se configuran como los vehículos que menos contaminan. Sin embargo, el hidrógeno es uno de los materiales más abundantes de la naturaleza. Este se puede encontrar en el agua y en el aire y es inagotable. Por lo que, se torna como un material relativamente barato de conseguir, aunque eso sí cuesta bastante dinero transportarlo y almacenarlo.

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Por lo tanto, los vehículos de hidrógeno se pueden configurar como uno de las grandes alternativas dentro de esta movilidad sostenible. Otra ventaja del coche de hidrógeno es que además de no contaminar, expulsa vapor de agua, así que purifica el ambiente. En cuanto a estos coches, podemos diferenciarlos de varias maneras respecto a los vehículos de gasolina. Si quieres saber en qué se diferencian estos, sólo tienes que seguir leyendo este artículo. También te explicaremos cuáles son las emisiones contaminantes que sí realizan los vehículos eléctricos.

¿Cuáles son las diferencias entre el coche de hidrógeno y el coche de gasolina?

Teniendo en cuenta las características de cada uno de estos coches, podemos decir que la primera y más importante diferencia es la combustión. Como los coches de gasolina y, en contraposición a los eléctricos, los vehículos de hidrógeno también llevan a cabo una combustión. Eso sí, esta es bastante diferente a la de los coches de gasolina. Los coches de hidrógeno crean electricidad al recoger oxígeno del aire, y realizar una mezcla con el hidrógeno del depósito. Dicha energía eléctrica generada es la que mueve el motor. Por otro lado, el vapor de agua es liberado por el tubo de escape, así que estos no contaminan y cumplen la doble función de limpieza del aire.

La segunda diferencia se encuentra en el depósito del hidrógeno. Este no puede almacenarse a temperatura ambiente, como la gasolina. De hecho, necesita una presión muy alta y estar a muy baja temperatura. También se debe tener en cuenta que el hidrógeno es muy voluminoso, así que son necesarios depósitos muy grandes para ofrecer una autonomía similar a la de un coche de gasolina. Por tal motivo, los coches de hidrógeno es habitual que tengan maleteros pequeños. Dichos depósitos tienen una vida útil de 15 años y, cuando se cumpla este tiempo, se debe cambiar por normativa ya que, en caso contrario, habría riesgo de fuga.

¿Qué más diferencias hay entre los coches de gasolina y los de hidrógeno?

En cuanto al repostaje, podemos decir que los de hidrógeno poseen un proceso muy similar a los coches de gasolina. En cuanto al tiempo, se tarda lo mismo, algo en lo que superan a los eléctricos. Eso sí, su almacenaje es caro, necesita también mucha presión y a muy bajas temperaturas también. Por este motivo, existen muy pocas hidrogeneras en nuestro país. Al no haber prácticamente estaciones de servicio para repostar, es muy difícil que estas progresen. Como tampoco se puede recargar en casa, se torna aún más complejo.

coche hidrógeno, gashidr

Viendo todo esto, se puede decir que existen varias diferencias entre los coches de hidrógeno y de gasolina. Sin embargo, a la hora de usarlos, tanto en el repostaje como en el mantenimiento, son bastante similares.

¿Qué ocurre con los vehículos eléctricos en comparación con los híbridos y los de gasolina?

Los coches eléctricos son muy útiles para las personas que se mueven a diario por la ciudad ya que son capaces de reducir el gasto de inversión en combustible y mantenimiento. Y no sólo eso, sino que ayudan a frenar la contaminación de la Tierra. Como es lógico, se mueven gracias a sus motores eléctricos, que reciben energía en forma de electricidad. Con ella, logran movilizarse, algo a lo que contribuye también una batería de Litio-ion de 12V que alimenta al resto de los elementos del vehículo.

Los vehículos eléctricos cada vez alcanzan mayores kilómetros en cuanto a autonomía se refiere, pero suelen estar entre los 125 y 200 km de uso. Pero eso sí, se puede alargar siempre en función del clima que haya y de las ayudas electrónicas que encuentres, como pueden ser los puntos de recarga de coches eléctricos. De esta manera, los vehículos eléctricos producen mucha menos contaminación que los coches de combustión interna, pero no llega a ser cero. En este sentido, también son bastante seguros ya que no hay posibilidad de explosión al no usar combustible.

¿A qué se deben las emisiones de los vehículos eléctricos?

Tal y como dice la legislación europea, a partir del pasado 2020 un 40 % de la producción de la electricidad tiene que generarse a través de fuentes renovables. Esto quiere decir que las emisiones indirectas del vehículo eléctrico serían de 3 kg de CO2 por 100 km. Esto supone una quinta parte de las emisiones que genera un coche de gasolina y una tercera parte de uno de diésel.

Dichas fuentes renovables son fundamentalmente el viento, el sol, el agua, las mareas, el calor de la tierra y la materia orgánica. Lo que hacen estas es transformarse en energía a través de parques eólicos, centrales solares, presas y generadores de corriente de mareas, entre otras cosas. Por lo que, el vehículo eléctrico contamina mucho menos que el resto de coches, pero no llega a ser cero. Además, tienen una parte negativa a día de hoy que es su alto coste y tiempo de recarga. También sus baterías suelen tener cierto desgaste con el paso del tiempo y su reemplazo también es caro.


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