En la ITV miran que el coche sea el que dice la documentación y que pueda circular sin un riesgo grave: identificación, alumbrado, neumáticos, frenos, dirección, emisiones, chasis, visibilidad y sistemas de retención. No es un taller: no cambian piezas, las califican como leves, graves o muy graves.
El inspector sigue el manual de procedimiento, no una lista casera. Saber qué es y qué significa la ITV ayuda a no llegar a ciegas. Cuánto cuesta la ITV es otra pregunta; esta es qué van a tocar en la línea.
¿Qué papeles piden al llegar a la estación?
El permiso de circulación y la tarjeta ITV (ficha técnica). El permiso de conducir del que presenta el coche y, si vas por otro, una autorización. La estación comprueba matrícula, número de bastidor y que no haya reformas sin homologar.
Si la ficha está caducada no te echan de la cola: precisamente por eso vas. Si el bastidor no se lee o la matrícula está ilegible, el resultado puede ser desfavorable antes de probar los frenos. Lleva los originales o miDGT; una foto en la galería no basta.
Qué se inspecciona en la línea
El manual de la ITV agrupa la visita en bloques. No hace falta memorizarlos: sí conviene saber que un testigo de motor encendido, una luz fundida o un neumático liso entran en esa lista y suspenden más que un arañazo de parking.
Identificación, matrícula y número de bastidor
Alumbrado y señalización al completo
Neumáticos, frenos y dirección del coche
Emisiones y, si toca, ruido
Cinturones, lunas y estado del chasis
¿Qué fallos hacen suspender más veces?
Año tras año fallan las mismas cosas: luces fundidas o desreguladas, neumáticos por debajo de 1,6 mm o con hernias, emisiones altas y el testigo de motor encendido. Un limpiaparabrisas que no barre o una matrícula ilegible también se cazan en el primer minuto.
Los frenos se miden en banco: desequilibrio entre ruedas del mismo eje o eficacia baja son graves. La suspensión y las fugas se ven en el foso. No hace falta que el coche «vaya mal» en carretera: un faro mal regulado o un testigo naranja bastan para volver.
Luces y señalización
Prueban posición, cruce, carretera, freno, marcha atrás, intermitentes, antiniebla y luz de matrícula. Una bombilla fundida puede ser leve; varias, o un faro suelto, ya son graves. Regula la altura del cruce: un haz que deslumbra también suspende, aunque las lámparas enciendan.
Neumáticos y frenos
El dibujo legal son 1,6 mm, sin cortes, bultos ni lona a la vista. Las cuatro ruedas del mismo eje deben ser equivalentes. En el banco se mira que el coche frene recto y con eficacia. Un freno de estacionamiento que no sujeta en el rodillo es un clásico de desfavorable.
Emisiones y testigos
Gasolina y diésel pasan por gases u opacímetro. Un testigo de motor o de airbag encendido se anota y suele ser grave. Llegar con el depósito muy bajo o con un antipolución recortado es regalar el rechazo. El inspector no discute el «me lo miran la semana que viene».
¿Qué es un defecto leve, grave o muy grave?
Un leve se anota y el resultado es favorable: no te mandan a repetir, pero debes corregirlo. Un grave deja la ITV desfavorable: solo puedes ir al taller y volver. Un muy grave es negativa: el coche no circula, solo en grúa.
El plazo habitual para corregir graves y volver a la misma estación es de dos meses. Circular más allá del trayecto al taller es otra infracción. Tienes el detalle en circular con ITV desfavorable. La negativa no admite «ya vuelvo yo».
Favorable, desfavorable o negativa
Leve / favorable
El resultado de la ITV sale favorable
Te anotan el defecto a corregir
No hay que repetir la inspección
Puedes seguir circulando con normalidad
Los leves no te echan de la carretera. Son avisos: una goma de escobilla, un testigo menor o un elemento que aún cumple. Conviene arreglarlos igual, porque en la siguiente visita pueden haber empeorado y pasar a graves.
Grave o muy grave
Desfavorable: solo taller y estación
Plazo típico de dos meses para volver
Negativa: no circulas, solo grúa
Circular igual es otra multa
Un grave te saca del uso normal del coche hasta que la estación lo dé por bueno. Un muy grave inmoviliza. Confundir las tres etiquetas es el motivo por el que hay quien se va de la estación creyendo que «ya está» y no lo está.
¿Cómo dejar el coche listo el día de antes?
Enciende todas las luces, mira el dibujo y la presión, comprueba que no hay testigos naranja y que el claxon y los cinturones cierran. Limpia matrículas y parabrisas. Si el coche tira a un lado al frenar o el motor va en modo degradado, ve antes al taller, no a la estación.
Qué miran en la ITV no es un misterio: identidad del vehículo y que frene, alumbre, no contamine de más y no se deshaga. Diez minutos de revisión en el parking evitan una segunda cita y un desfavorable que no te deja usar el coche a diario.
Repaso de diez minutos
1
Enciende todas las luces
Revisa cruce, carretera, freno, intermitentes, marcha atrás y luz de matrícula.
2
Mira dibujo y testigos
1,6 mm de goma como mínimo y ningún testigo naranja en el cuadro.
3
Limpia lunas y matrículas
Sin luna rota en el campo de visión ni placa ilegible o doblada.
4
Lleva los dos papeles
Permiso de circulación y tarjeta ITV, en papel o en miDGT.
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