El termostato es una pieza pequeña y barata, pero clave para que el motor de tu coche trabaje a la temperatura correcta. Saber qué es el termostato y reconocer cuándo falla te ahorra averías graves, porque un motor que se calienta de más puede acabar en una reparación muy cara.
Es, en esencia, una válvula que regula el paso del líquido refrigerante según la temperatura del motor: cuando se estropea, el coche tarda en calentar o, peor, se sobrecalienta. Veamos para qué sirve exactamente, cómo detectar que falla y qué hacer entonces.
¿Para qué sirve el termostato?
El termostato controla la temperatura de funcionamiento del motor abriendo y cerrando el paso del líquido refrigerante hacia el radiador. Con el motor frío permanece cerrado para que caliente cuanto antes; al alcanzar la temperatura ideal, se abre y deja circular el refrigerante.
Gracias a él, el motor trabaja siempre en su rango óptimo: ni demasiado frío, lo que dispara el consumo y el desgaste, ni demasiado caliente, con riesgo de avería. Es una pieza sencilla pero imprescindible para la salud y el rendimiento del motor.
¿Cómo funciona el termostato?
Su mecanismo es puramente térmico: en su interior hay una cera que se dilata con el calor. Cuando el refrigerante alcanza cierta temperatura, esa cera se expande y empuja una válvula que abre el circuito hacia el radiador para empezar a enfriar el motor.
Cuando el motor baja de temperatura, la cera se contrae y la válvula vuelve a cerrarse. Ese ciclo constante mantiene la temperatura estable, y por eso la aguja del salpicadero suele quedarse fija en el centro cuando todo funciona correctamente.
¿Cómo saber si el termostato está fallando?
Un termostato averiado suele quedarse bloqueado abierto o bloqueado cerrado, y cada caso da síntomas distintos. Si se queda abierto, el motor tarda muchísimo en calentar y la calefacción apenas da aire caliente; si se queda cerrado, el motor se sobrecalienta con rapidez.
Conviene estar muy atento a estas señales, porque un aumento de temperatura sostenido puede dañar la junta de culata y convertir una reparación de pocos euros en una factura muy alta.
Síntomas de un termostato averiado
Si notas varias de estas señales, lleva el coche al taller cuanto antes: comprobar y sustituir el termostato es barato, pero ignorarlo puede acabar en una avería de motor grave. Presta especial atención a la aguja de temperatura del cuadro, que es el mejor chivato.
El motor tarda mucho en calentar
La aguja sube a la zona roja
La calefacción no calienta bien
Aumento del consumo de combustible
Testigo de temperatura encendido
¿Qué pasa si conduzco con el termostato roto?
Depende de cómo haya fallado, y las consecuencias son muy diferentes. Por eso conviene identificar cuanto antes en qué posición se ha quedado bloqueado, ya que uno de los dos casos es bastante más peligroso que el otro para la mecánica.
En cualquiera de los dos escenarios, seguir conduciendo sin más no es buena idea: lo barato del termostato no compensa el riesgo de dañar piezas mucho más caras del motor.
Si se queda bloqueado abierto
El motor funciona, pero trabaja siempre por debajo de su temperatura ideal. Eso se traduce en más consumo de combustible, más emisiones y un desgaste prematuro de los componentes, además de una calefacción que casi no calienta en invierno. No es urgente, pero conviene arreglarlo pronto.
Si se queda bloqueado cerrado
Es el caso grave. El refrigerante no llega al radiador y el motor se sobrecalienta en pocos minutos. Si sigues circulando, puedes deformar la culata, quemar la junta o incluso gripar el motor. Ante la aguja en rojo, detente cuanto antes y no fuerces la marcha.
La regla es simple: si la aguja de temperatura sube a la zona roja, detente y apaga el motor cuanto puedas. Un termostato cuesta poco, pero conducir sobrecalentado puede destrozar el motor entero.
¿Se puede cambiar el termostato fácilmente?
Sí. El termostato es una pieza económica y su cambio resulta relativamente sencillo para un taller, aunque a veces haya que purgar el circuito de refrigeración y revisar de paso la bomba de agua. Cambiarlo a tiempo evita averías de motor mucho más costosas.
Si prefieres despreocuparte de este tipo de revisiones, el renting incluye el mantenimiento en una cuota fija mensual: las piezas de desgaste y las revisiones periódicas van cubiertas, así que siempre conduces un coche a punto y disfrutas del volante sin preocuparte por el taller.
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