Diseño coupé y Sportback muy reconocible, con acabados de alta calidad interior.
Motor 2.0 TDI eficiente en consumo: 4,5-5,5 l/100 km en carretera con mantenimiento correcto.
Disponible en tracción delantera y quattro, con versiones de 150 CV y 190 CV según generación.
Gran confort en viajes largos y buena insonorización para ser un diésel de segmento D.
Contras del Audi A5 2.0 TDI
Filtro de partículas (DPF/FAP) propenso a obstruirse en uso urbano corto, con regeneración incompleta.
Válvula EGR con tendencia a coquizarse a partir de 80.000-100.000 km, causando pérdida de potencia.
Cadena de distribución con tensores problemáticos en unidades anteriores a 2012; requiere revisión preventiva.
Turbocompresor sensible a mantenimiento: fallo de actuador o pérdida de presión de sobrealimentación frecuente.
Conocer los puntos débiles de tu diésel antes de que fallen marca la diferencia entre un coche fiable y un quebradero de cabeza caro.
Nuestra opinión
Sobre los fallos delAudi A5 2.0 TDI
El Audi A5 2.0 TDI es uno de los diésel de segmento D más completos del mercado: diseño coupé con carácter, motor eficiente y opciones de transmisión manual o S tronic de doble embrague. En uso mixto y con mantenimiento riguroso, puede superar los 250.000 km sin sustos mayores. Eso sí, hay que saber dónde tiene los talones de Aquiles.
El principal problema de este motor en uso urbano es el filtro de partículas diésel (DPF). Si el coche rueda habitualmente en ciudad con trayectos cortos, el filtro no alcanza la temperatura necesaria para la regeneración activa y se obstruye. El resultado: pérdida de potencia, luz de avería encendida y, en el peor caso, una sustitución que puede rondar los 1.200-1.800 €. El consejo más práctico: un viaje de 30 minutos en autopista a semana por encima de 2.500 rpm resuelve la mayoría de las regeneraciones incompletas.
La válvula EGR acumula carbonilla con el paso de los kilómetros y es otra fuente habitual de problemas entre los 80.000 y 120.000 km. Cuando se atasca en posición abierta, el motor tira con menos fuerza y aparece el testigo de motor. La limpieza química cuesta entre 150 y 300 €; la sustitución, entre 400 y 700 € en taller oficial. En motorizaciones anteriores a 2012 hay que prestar atención además al tensor de la cadena de distribución, que puede provocar traqueteo en arranque en frío y, si no se actúa, un fallo catastrófico del motor.
En cuanto a la transmisión, el A5 2.0 TDI diésel se ofrece con caja manual de 6 velocidades o S tronic de 7 velocidades (doble embrague), esta última mucho más fiable que la antigua Multitronic CVT que equipaban versiones gasolina. El S tronic diésel es robusto siempre que se respete el cambio de aceite de caja cada 60.000 km.
Fallos Audi A5 2.0 TDI: detecta el problema a tiempo
DPF obstruido: pérdida de potencia y luz de avería en salpicadero.
Válvula EGR coquizada: ralentí irregular y falta de respuesta en aceleración.
Traqueteo en arranque en frío: posible tensor de cadena de distribución defectuoso.
Pérdida de sobrealimentación: turbocompresor o actuador de turbo con fallo.
Consumo elevado de aceite: juntas o retenes del motor desgastados.
Mantenimiento preventivo del DPF y del sistema de admisión (EGR incluida).
Revisión y sustitución de la cadena de distribución y tensor si procede.
Cambio de aceite de motor y filtros con lubricantes homologados VW 507.00.
Reparación o sustitución del turbocompresor ante pérdida de sobrealimentación.
Revisión integral de frenos, neumáticos y sistemas de seguridad activa.
En resumen: una sola cuota mensual y tú solo disfrutas del coche.
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Problemas con el Audi A5 2.0 TDI: qué debes saber antes de comprarlo
El Audi A5 2.0 TDI es uno de los diésel más valorados del segmento D premium. Combina un diseño exterior inconfundible —disponible en carrocería coupé y Sportback de cinco puertas— con un motor que, bien mantenido, ofrece consumos de entre 4,5 y 5,5 litros a los 100 km en carretera. Sin embargo, como ocurre con cualquier turbodiésel moderno, tiene puntos débiles concretos que conviene conocer antes de adquirirlo o de planificar su mantenimiento.
Filtro de partículas diésel (DPF): el problema más frecuente en uso urbano
El fallo más habitual en el Audi A5 2.0 TDI es la obstrucción del filtro de partículas diésel (DPF o FAP). Este componente retiene el hollín generado por la combustión y necesita regenerarse periódicamente a alta temperatura. Si el vehículo se utiliza principalmente en ciudad con trayectos inferiores a 15-20 minutos, el motor no alcanza el régimen térmico necesario y el filtro se satura.
Los síntomas de un DPF obstruido son claros: pérdida de potencia progresiva, aumento del consumo, luz de avería en el cuadro y, en casos avanzados, el coche entra en modo de emergencia. La solución más económica es una limpieza química con aditivos especializados (entre 100 y 200 €), pero si el nivel de obstrucción es elevado se requiere extracción y limpieza en horno (350-600 €) o sustitución directa del filtro (1.200-1.800 €). La mejor prevención: realizar una ruta de al menos 30 minutos en autopista por encima de 2.500 rpm una vez a la semana.
Válvula EGR: coquización y pérdida de potencia
La válvula de recirculación de gases de escape (EGR) es otro punto crítico del 2.0 TDI. Con el uso acumula depósitos de carbono que acaban bloqueándola, generalmente entre los 80.000 y los 120.000 km. Cuando la EGR se atasca en posición abierta, introduce demasiado gas de escape en la admisión, empobreciendo la mezcla y provocando ralentí irregular, falta de respuesta al pisar el acelerador y encendido del testigo de motor.
La limpieza química de la válvula EGR cuesta entre 150 y 300 € en taller. Si el componente está ya dañado, la sustitución oscila entre 400 y 700 € dependiendo de si se opta por pieza original o recambio de calidad equivalente.
Cadena de distribución: revisar en motores anteriores a 2012
En las versiones del Audi A5 2.0 TDI fabricadas antes de 2012 se detectaron problemas con el tensor hidráulico de la cadena de distribución. El desgaste prematuro del tensor provoca un traqueteo característico en el arranque en frío que desaparece una vez el motor alcanza temperatura. Si no se actúa a tiempo, la cadena puede saltar de fase y causar un fallo catastrófico del motor.
El coste de sustitución del tensor y la cadena de distribución en un taller especializado se sitúa entre 800 y 1.200 €. Es una reparación preventiva que en motores con más de 150.000 km resulta muy recomendable, independientemente de que aparezcan síntomas o no.
Turbocompresor: pérdida de sobrealimentación y actuador defectuoso
El turbocompresor del 2.0 TDI es un componente robusto, pero sensible a los cambios de aceite tardíos. El lubricante degradado produce depósitos en el eje del turbo que aceleran el desgaste de los cojinetes. El síntoma más habitual es una pérdida progresiva de potencia acompañada de humo azulado o blanco en el escape y un silbido anómalo.
En las versiones más recientes con turbo de geometría variable, el actuador electrónico de la turbina puede averiarse de forma independiente al propio turbo, generando el mismo síntoma de falta de empuje. Sustituir el actuador cuesta entre 350 y 600 €, frente a los 900-1.500 € que puede suponer la reparación o recambio del turbocompresor completo.
Consumo elevado de aceite e inyectores diésel
Algunos Audi A5 2.0 TDI con alto kilometraje presentan un consumo anómalo de aceite —más de 0,5 litros cada 1.000 km— originado en el desgaste de retenes de válvulas o juntas del bloque. Es importante monitorizar el nivel entre revisiones y no esperar al indicador de aceite bajo para actuar.
Los inyectores diésel de alta presión pueden ensuciarse o desgastarse a partir de los 120.000-150.000 km, provocando marcha irregular, humo negro al acelerar y aumento del consumo. La limpieza por ultrasonidos o en banco de pruebas cuesta entre 200 y 400 € por juego; la sustitución, entre 700 y 1.200 € dependiendo del número de inyectores afectados.
Transmisión S tronic de doble embrague: fiable con el mantenimiento adecuado
El Audi A5 2.0 TDI diésel se ofrece con caja manual de 6 velocidades o con la transmisión S tronic de 7 velocidades (doble embrague de mecatrónica húmeda). A diferencia de la antigua Multitronic CVT que equipaban algunos modelos gasolina, el S tronic diésel es notablemente más resistente, siempre que se realice el cambio de aceite de caja —lubricante específico DSG— cada 60.000 km. Los síntomas de un S tronic con aceite degradado son tirones al cambiar de marcha y calentamiento excesivo de la mecatrónica.
¿Vale la pena el Audi A5 2.0 TDI?
Con mantenimiento riguroso y uso mixto, el Audi A5 2.0 TDI es un vehículo muy capaz y duradero. Los problemas descritos son gestionables si se detectan a tiempo: el DPF y la EGR son los más recurrentes en ciudad, mientras que la cadena de distribución y el turbo exigen atención en unidades con muchos kilómetros. Llevar al día los cambios de aceite con lubricantes homologados VW 507.00 (Long Life III) es la medida preventiva más efectiva para este motor.
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