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El Audi 100 de 1988 marcó una evolución relevante en la gama de la marca alemana, ofreciendo una mezcla equilibrada de lujo, espacio y rendimiento. Este modelo contaba con un diseño aerodinámico, que resultó en un coeficiente de resistencia al aire (Cd) excepcionalmente bajo para la época. Los motores disponibles variaron desde los eficientes 2.0 litros de cuatro cilindros hasta los más potentes V6, y se ofrecieron con opciones de transmisión manual o automática. El interior estaba bien equipado, con un enfoque en la comodidad y la calidad de los materiales.
El Audi 100 de 1988 se ofrecía en diferentes variantes de carrocería, incluyendo la berlina tradicional y la versión Avant, una elegante variante familiar.
El año 1988 fue un punto de inflexión para el Audi 100, con actualizaciones significativas que mejoraron su desempeño y confort.
Modelo | Motorización | Transmisión |
---|---|---|
Audi 100 | 2.0 L I4 | Manual/Automática |
Audi 100 Avant | V6 | Manual/Automática |
Audi 100 Quattro | V6 | Manual/Automática |
Dimensiones (Largo/Ancho/Alto) | Capacidad del maletero | Equipamiento de serie |
---|---|---|
4.79m/1.81m/1.42m | 570 litros | Aire acondicionado, elevalunas eléctricos, cierre centralizado |
Comodidad9,2
Seguridad9,1
Calidad/Precio9,1
Diseño9,1
En su lanzamiento, el Audi 100 de 1988 se posicionó en un segmento de mercado premium, con un precio de entrada acorde a su calidad y equipamiento. A lo largo de los años, su valor en el mercado de vehículos usados ha dependido del estado de conservación, kilometraje y mantenimiento. Los modelos bien cuidados y con bajo kilometraje pueden alcanzar precios más elevados, convirtiéndose en piezas apreciadas por coleccionistas y entusiastas de la marca.
Las fichas técnicas del Audi 100 de 1988 proporcionaban información detallada sobre sus especificaciones, acabados y medidas. Los acabados disponibles ofrecían diferentes niveles de lujo y comodidad, con opciones que incluían tapicería de cuero, sistemas de sonido avanzados y asientos con ajuste eléctrico. Las medidas del vehículo destacaban por ofrecer un habitáculo espacioso y un maletero generoso, lo que lo convertía en una opción práctica para familias y profesionales.
El Audi 100 de 1988 estaba disponible en una gama de pinturas y colores que realzaban su diseño elegante y atemporal. Podías elegir entre colores sólidos, metalizados y perlados, todos aplicados con la meticulosidad que caracteriza a la marca. Estos acabados no solo aportaban belleza sino también una capa de protección contra las inclemencias del tiempo y el desgaste diario.
Las llantas del Audi 100 de 1988 eran un componente clave en su estética y rendimiento. Disponibles en varios diseños y tamaños, las llantas de aleación ligera no solo reducían el peso no suspendido, mejorando la maniobrabilidad y el confort, sino que también añadían un toque distintivo al perfil del vehículo. Las opciones de llantas se adaptaban a diferentes gustos y necesidades, desde diseños más clásicos hasta opciones más deportivas.
¡Chévere! Si hablamos del Audi 100 de 1988, los asientos eran la bomba: cómodos y con estilo. Imagínate, tapicerías que podían ser de tela o piel, según cómo rodara tu presupuesto. Los asientos delanteros ajustables te dejaban encontrar tu postura ideal fácilmente, mientras que el espacio atrás era generoso, ¡para estirar las piernas sin problemas!
En seguridad, el Audi 100 no era ninguna broma. Tenía cosas como cinturones de seguridad con pretensores y apoyacabezas que ayudaban a prevenir latigazos cervicales. Además, su carrocería era como un fuerte escudo, diseñada para absorber impactos y proteger a todos dentro.
A ver, en los 80, no esperes Bluetooth ni USB. Pero oye, el Audi 100 tenía su radio con cassette que, para la época, ¡era lo más!
Si eras más exigente, podías añadirle al Audi 100 cositas como llantas de aleación o un techo solar para darle ese toque guay.
Y por dentro, ¿qué tal un climatizador automático o unos asientos eléctricos? Para aquel que quería más confort y un toque de lujo.
Existían paquetes que te permitían personalizar tu Audi 100 a tope, como el paquete deportivo o el de lujo, que añadían detalles y funcionalidades para hacer tu coche único.
Los opcionales del Audi 100 eran una pasada: desde sistemas de sonido mejorados hasta asientos con calefacción. Para los más techies, había ordenadores de a bordo que parecían sacados de una nave espacial. Y si eras de los que cuidaban cada detalle, podías optar por acabados en madera o metal en el interior. ¡Vamos, que podías tener un Audi 100 tan básico o tan pijo como quisieras!
Calcular el seguro de un Audi 100 de 1988 requiere considerar su valor clásico. Es un coche con un diseño atemporal, un chasis robusto y una gama de motores que lo hacen diferenciarse del resto. Esos detalles importan a la hora de asegurarlo, porque no es un coche cualquiera.
Los motores del Audi 100 (1988) ofrecían una potencia que variaba desde aproximadamente 75 CV en sus versiones más básicas hasta más de 170 CV en las variantes más potentes.
La cilindrada de los motores del Audi 100 (1988) iba desde los 1.8 litros hasta los 2.3 litros en los modelos de gasolina, y había versiones diésel con cilindradas de hasta 2.5 litros.
El Audi 100 (1988) estaba diseñado para albergar cómodamente a 5 pasajeros, incluyendo al conductor.
La velocidad máxima del Audi 100 (1988) podía variar entre los modelos, pero algunos podían alcanzar velocidades superiores a los 200 km/h.
El Audi 100 (1988) se ofrecía tanto con transmisiones manuales de 4 o 5 velocidades como con transmisiones automáticas de 3 o 4 velocidades.
El consumo de combustible del Audi 100 (1988) variaba dependiendo del modelo y la motorización, pero en general era competitivo para la época, con cifras que podían oscilar entre los 7 y 10 litros a los 100 km en conducción mixta.
Sí, el Audi 100 (1988) contó con versiones más deportivas como el Audi 100 S4, conocido por su mayor potencia y mejores prestaciones en carretera.