La transición hacia una movilidad eléctrica y sostenible es ya un hecho consagrado, aunque aún le quede tiempo para producirse en su totalidad. Y es que las medidas que se están imponiendo son suficientemente severas como para poder asegurar que los coches con motor de combustión interna dejarán de rodar por las carreteras. La Euro 7 es la medida más fuerte en este sentido ya que prohíbe la venta de coches diésel y gasolina a partir del año 2035, lo que cambia totalmente el panorama del mundo del motor ya que sólo podrán circular vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Sin embargo, esto no garantiza su salida de las carreteras hasta dentro de cierto tiempo.

Por lo que, las industrias del motor aún están produciendo coches de diésel para vender en el mercado. Ya decimos que se han impuesto numerosas medidas en este sentido, pero las fábricas quieren sacar el máximo partido a este tipo de coches porque aún ven que tienen bastante tirón en el mercado. Son muchos los clientes que aún no quieren pasarse a un vehículo eléctrico y es que sólo el 10% de los conductores han decidido comprarse uno a estas alturas. Lo que muestra que aún queda tiempo para que la implantación de esta nueva movilidad eléctrica se pueda producir de manera íntegra.

¿Cuál es la causa más importante para que se sigan produciendo vehículos diésel?

Lo principal y más importante es lo que hemos dicho de la Euro 7, la cual prohíbe su venta a partir del año 2035. Pero esto no significa que vayan a dejar de conducirse a partir de ahí, sino que ya no se podrán vender más simplemente. Y estos coches diésel suelen tener una vida útil de unos 15 años, por lo que se seguirán utilizando hasta desgastarse al máximo. Lo que hace que hasta más o menos 2050 no dejen de usarse entre nosotros. Por este motivo, las fábricas aún siguen generando coches de este tipo, para que los clientes puedan utilizarlos todavía y no tengan que pasarse a un vehículo eléctrico hasta 2050. Esto se debe también a que estos últimos tienen un precio muy alto en este momento, así que tal vez sea mejor esperar por ahora en su compra o alquiler.

Viendo todo esto, también hay que tener en cuenta que los conductores tienen cierto apego por los coches diésel y gasolina y es que estos llevan toda la vida entre nosotros y ya han promovido ciertas comodidades entre las personas. Por ejemplo, muchos conductores echan de menos los cambios manuales en los vehículos eléctricos, algo que tienen la mayoría de veces en los otros coches. La autonomía no depende una batería que se desgasta a los x kilómetros, sólo tienen que repostarlo con combustible y no tardan horas en hacerlo. Por lo que, son cosas que ahora mismo pesan para los consumidores. Y hasta que no se vean con la ley en frente, muchos no cambiarán sus coches diésel y gasolina por uno eléctrico. Sin embargo, poco a poco las medidas irán asfixiando estas ganas.

diésel

¿Qué influencia en el trabajo tiene la penalización de los coches diésel y gasolina?

A todas estas circunstancias, debemos sumar que la prohibición de estas ventas haría que se produjese un desempleo muy notable en la industria del motor. Esto se debe a que muchos trabajadores no harían falta ya que la cantidad de vehículos a fabricar serían menores o también se distribuirán en otras industrias. Por lo que, también se debe realizar en este caso una transición hacia la movilidad sostenible y eléctrica más sostenida y que pueda generar empleos de calidad, para seguir siendo de esta manera una fuerza exportadora.

Si vemos los datos que aporta el Comisario de Mercado Interior de la Unión Europea, hasta 600.000 puestos de trabajo podrían estar en riesgo y peligro si no se camina hacia una transición más progresiva y sostenida en el tiempo. Por lo que, respecto a esto, muchos proponen retrasar la fecha del fin de los motores de combustión interna como una solución. Algo que se acabará estudiando a través de grupos de trabajo hasta el año 2026, en la que está prevista por tanto su revisión.

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Otras medidas que impondrán a los coches diésel

Junto a esta Euro 7, podemos ver otras medidas como las famosas Zonas de Bajas Emisiones. Estas son zonas que se implantan en las ciudades con cierta afluencia de gente para que no puedan movilizarse por ahí coches que producen determinadas emisiones. Al final, se imponen restricciones para los coches contaminantes, como son los diésel y los gasolina. Por lo que, en ciertas partes de las ciudades, no van a poder moverse para preservar al máximo la salud del medioambiente.

Esto ya se ha probado en lugares como Madrid y Barcelona y se ha demostrado que es posible y beneficiosa esta reducción de emisiones. Por lo que, en este 2023 tendrá lugar la aplicación de dichas medidas para promover una mejor movilidad en las ciudades. Algo que otros muchos afirman que generará una doble movilidad, nada beneficiosa para la sociedad en general.

¿Va a imponer la DGT más medidas en contra de los coches diésel?

Lo cierto es que 2023 va a ser un año sumamente cambiante en el mundo de la movilidad y es que se van a producir grandes modificaciones en este sentido. Las ZBE y la Euro 7 se van a sumar a otros cambios como los que van a tener las etiquetas medioambientales de la DGT. Estas tendrán ciertas modificaciones en sus cantidades de emisiones, las cuales se verán también en este nuevo año.

Sin olvidarnos de que habrá nuevas medidas en lo que a sanciones se refiere y también en las señales de tráfico, por lo que será un año con muchas noticias en este aspecto.


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